A principios de siglo XX aparece un cambio morfológico de las artes figurativas consistente en una nueva forma de afrontar la realidad y a la vez, también se producen cambios a nivel intelectual, social, científico y político.
Desde el punto de vista artístico hay que considerar la evolución que ha tenido lugar desde finales de siglo XIX, especialmente en el terreno pictórico: el impresionismo y sus posteriores revisiones supusieron una nueva propuesta para la concepción de la obra artística, en la cual empezaba a prescindirse de la reproducción fiel del objeto de la realidad. La escultura y la pintura buscarán nuevas formas de expresión, nuevos lenguajes. Surge así un arte de ruptura cuyo germen se encontraba ya en la segunda mitad del siglo XIX. Se configuran así las “vanguardias históricas”: manifestaciones artísticas que se dan hasta la I Guerra Mundial y durante el período de entreguerras.
Las vanguardias históricas poseen algunos rasgos comunes:
- Influencia del impresionismo y en especial, del postimpresionismo: Cézanne, Van Gogh y Gauguin: geometrismo, pincelada gruesa, línea curva, colores intensos, estudios de color y de luz hasta sus máximas consecuencia
- Incorporación de lo experimental. Se rechaza la imitación y experimentan con materiales, técnicas y configuraciones nuevas (collage). Influyen los avances científicos y su repercusión en el progreso (maquinismo)
- Aportaciones de pensadores y filósofos. La idea de modernidad: innovación, cambio y rechazo de lo anterior, aunque con matices según las corrientes.
- Impacto de la I Guerra Mundial (1914-18) que genera destrucción y odios. La obra de muchos artistas queda cortada. Aparece la idea de “generación sacrificada".
Extensión y cronología.
Existe una variedad de “ismos” que a la vez se interrelacionan con otras corrientes artísticas. Se establece que las primeras vanguardias aparecieron en 1905. En este año se desarrolla en París el fauvismo y aparecerían en Alemania las primeras manifestaciones del expresionismo. A partir de este momento la sucesión será rápida:
1907: cubismo
1907: cubismo
1909: futurismo italiano
1910: Kandinsky inicia la abstracción
1914: suprematismo ruso
1916: dadaísmo
1917: neoplasticismo holandés
1919: racionalismo arquitectónico, escuela de la Bauhaus, escuela de Chicago, constructivismo ruso.
1924: primer manifiesto surrealista.
1910: Kandinsky inicia la abstracción
1914: suprematismo ruso
1916: dadaísmo
1917: neoplasticismo holandés
1919: racionalismo arquitectónico, escuela de la Bauhaus, escuela de Chicago, constructivismo ruso.
1924: primer manifiesto surrealista.
A principios de s. XX surge una tendencia antirrealista y antiimpresionista, dentro de la cual se inscriben el fauvismo y el expresionismo. De sus aportaciones surgirá el arte abstracto.
El fauvismo no desarrolló ningún manifiesto ni programa común, incluso sus miembros tenían opiniones muy diversas. Por esta razón, se consideran las ideas y escritos de Henri Matisse como el corpus teórico del movimiento. Matisse, admirador de Cézanne, valora la forma, la luz pasa a ser un accesorio. Su obra se basa en la solidez y es una creación mental, no óptica.
El fauvismo tuvo corta duración. Su máximo auge se dio en las exposiciones del Salón de Otoño de 1905 y 1906, si bien influirá notablemente en posteriores manifestaciones artísticas.
Supone una reacción frente al impresionismo, frente a la desmaterialización del objeto y su reducción a tonalidades luminosas. Se valora el color y el objeto. La forma es clave. Se trabaja con los colores primarios y complementarios, también con los contrastes cromáticos fuertes. El objeto mantiene su silueta con el dibujo que lo rodea, aunque no guarde relación con la realidad. El objeto es autónomo de la realidad, tiene la forma y el color que el artista le ha concedido. La luz desaparece, de ahí que la composiciones sean planas, recordando mucho a Gauguin.
Los fauvistas creían que a través de los colores podían expresar sentimientos y este pensamiento condicionó su forma de pintar. No buscan la representación naturalista, sino realzar el valor del color en sí mismo. Por ello, rechazaron la paleta de tonos naturalistas empleada por los impresionistas a favor de los colores violentos para crear un mayor énfasis expresivo.
Emplearon una pincelada directa y vigorosa, con toques gruesos, sin mezclas, evitando matizar los colores. Las figuras resultan planas, lineales, encerradas en gruesas líneas de contorno. Sus creaciones respondían a un ejercicio de sintetización, buscan la máxima intensidad emocional combinada con la máxima simplificación de elementos. Por ello renuncian a la perspectiva clásica, al claroscuro y al modelado de los volúmenes. La luz tiende a desaparecer y con ella la profundidad. Sus temas son retratos, naturalezas muertas, personajes en interiores, paisajes hermosos.
Otra característica es el gusto por la estética de las estatuas y máscaras africanas. El arte de los pueblos primitivos no es imitativo, sino que plantea un evidente alejamiento de las formas naturalistas para tender a la esquematización.
Sus principales representantes: Matisse, Vlamik, Derain.
Henri Émile Benoît Matisse (31 de diciembre de 1869 - 3 de noviembre de 1954) fue un pintor francés conocido por su uso del color y por su uso original y fluido del dibujo. Como dibujante, grabador, escultor, pero principalmente como pintor, Matisse es reconocido ampliamente como uno de los grandes artistas del siglo XX. Al inicio de su carrera se le identificó con el fauvismo y para los años 20s ya se había destacado por su maestría en el lenguaje expresivo del color y del dibujo, la cual desplegó en una inmensa producción que se extendió por más de medio siglo, y que consagró su reputación como una de las figuras centrales del arte moderno.
Al comienzo de su trayectoria artística practicó el dibujo del natural en un estilo más bien tradicional, como se aprecia en El tejedor bretón, y realizó copias en el Louvre. Más adelante pasó a pintar luminosos paisajes de Córcega y de la Costa Azul, dejándose llevar por los aires impresionistas de la época, y practicó esporádicamente el divisionismo.
En algunas de sus figuras pintadas hacia fin de siglo está presente la influencia de Cézanne, pero a partir de 1907 su estilo se hizo más definido y pintó a la manera fauve: supresión de detalles y tendencia a la simplificación, con lo que obtuvo cuadros impregnados de paz y armonía, como Lujo, calma y voluptuosidad o El marinero de la gorra.
Mediante zonas de color diferenciadas, tradujo la forma de los objetos y el espacio existente entre ellos, además de introducir arabescos y crear un ritmo característico en sus cuadros, como en Las alfombras rojas. Su uso del color fue de una gran sensualidad, aunque siempre muy controlada por una metódica organización estructural. Como él mismo declaró: «Sueño con un arte de equilibrio, de tranquilidad, sin tema que inquiete o preocupe, algo así como un lenitivo, un calmante cerebral parecido a un buen sillón».
Otro de sus rasgos peculiares es la sensación de bidimensionalidad de cuadros como La habitación roja (o Armonía en rojo) o Naturaleza muerta con berenjenas, en los que la ilusión de profundidad queda anulada mediante el uso de la misma intensidad cromática en elementos que aparecen en primer o en último plano.
En 1910 viajó a España; en Madrid visitó el Museo del Prado y su estancia en Granada y Sevilla contribuyó a acercarle a la estética oriental. En 1912 y 1913 viajó a Marruecos, donde la luz le inspiró cuadros sobre paisajes mediterráneos de gran colorido, como Los marroquíes.
Hacia 1916 se inició un período en el que se percibe la influencia del movimiento cubista, de creciente importancia, que se traduce en un concepto más geométrico de las formas y una simplificación aún mayor, como en El pintor y su modelo.
Hacia 1917 se instaló en Niza, conoció a Renoir, y su estilo se hizo más sutil. Produjo en este período algunas de sus obras más célebres, como Ventana en Niza y la serie de las Odaliscas, donde queda claramente plasmado el gusto de Matisse por la ornamentación y el uso de arabescos. En los años siguientes viajó por Europa y Tahití, donde concibió la obra en gran formato La danza.
Hacia la década de 1940, el colorido de sus telas se tornó más atrevido, como en La blusa rumana y en el Gran interior rojo, antecedentes de los gouaches que realizó a finales de los años cuarenta, en los que cortaba y pegaba papeles coloreados. Es famosa en esta técnica su serie Jazz, de 1943-1946.
En 1950 decoró la capilla del Rosario de los dominicos de Vence, en la obra que mejor expone su tendencia simplificadora hacia formas más planas. Realizó así mismo un gran número de dibujos a pluma e ilustraciones para escritores como Mallarmé y Joyce. En cuanto a sus grabados, el número de piezas alcanza las quinientas, entre litografías, aguafuertes y xilografías. También esculpió en bronce y colaboró escribiendo artículos para distintas revistas especializadas.
En 1963 se abrió en Niza el Museo Matisse, que reúne una parte de su obra. Henri Matisse es considerado junto con Pablo Picasso uno de los más grandes artistas del siglo pasado.



